Opa fue un hombre hecho d e amor, de trabajo, de aprendizaje, de retos, de familia, de nobleza, de creatividad y un curioso humor negro. Fue un amante de los libros, de los animales y de la gente pensante. Siempre alimentando la maquina, buscando saber más, tener más temas de conversación. Dar una buena cátedra a mi hermano era de sus cosas favoritas. Mi abuelo salía a trabajar por la mañana y a las 2 en punto regresaba a casa para la hora de la comida, tomaba un mezcal como aperitivo de pie en la barra de la cocina con su respectiva botana, hasta que llegaba el momento de sentarnos alrededor de su hermosa mesa de madera redonda, donde todos tenían un lugar. Una mesa redonda donde todos éramos igual de importantes, sin principio, ni final. La discusión entre mi hermano y yo siempre era quien se sentaría junto a Oma, la misma se resolvía con la intervención de nuestra mamá y la abrumadora verdad que cada nieto podía estar de cada lado de la abuela. La hora del pos...
Tu oma y yo seguido nos acordamos de ti.
Estamos muy orgullosos y contentos que ya estas llevando las riendas del jamelgo y que ya te independizas cada vez mas.
Eso a veces cuesta trabajo, pero al final te deja mas satisfecha que la total dependencia.
Y en eso consiste en gran parte volverte adulto.
Tu Opa
22 de marzo de 2003 a las 2:27 p. m.

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